Rehabilitación en ICTUS o enfermedades neurodegenerativas: disfagia

Podemos definir la disfagia como la dificultad para ingerir alimentos sólidos y/o líquidos por vía oral derivada de una alteración neuromuscular o en las áreas cerebrales que coordinan estos movimientos.

Cuando una persona ha sufrido un ictus o comienza con los síntomas de determinadas enfermedades neurodegenerativas, conviene estar alerta de los posibles cambios que puedan aparecer en esta función
Sabemos que la comida es un momento en torno a los que giran la mayoría de planes sociales y celebraciones (ir a tomar un café para ver a nuestros amigos, hacer una comida por un cumpleaños, las cenas de navidad, etc.). En los casos en los que aparece esta dificultad, no solo vemos comprometidas varias situaciones diarias de disfrute, si no que también la limitación que supone a nivel social.

Tengo disfagia, ¿y ahora qué?

La valoración de las diferentes fases que pueden verse afectadas y la identificación de los síntomas es fundamental para actuar sobre ella.

Tanto la propia persona como el entorno, pueden identificar tanto alteraciones en la seguridad como en la eficacia a la hora de ingerir los alimentos.

– Eficacia: escape de alimento por la boca, muchos restos después de tragar, necesidad de deglutir el alimento varias veces o escape de saliva.
– Seguridad: tos durante o después de las comidas, carraspeo constante, reducción de la saturación y lentitud de tiempo de alimentación

Una vez se identifica la posible disfagia, se ha de valorar la gravedad, pudiendo ser leve, moderada o severa y llevar a cabo un plan de tratamiento dirigido a reducir los riesgos y plantear las medidas adecuadas según las necesidades

¿Qué podemos hacer?

La intervención se basa en el trabajo neuromuscular, en la adecuación de la postura y empleo de maniobras deglutorias si fuese necesario, además de la adaptación de los alimentos sólidos y líquidos para realizar una ingesta segura.

1. Trabajo neuromuscular: realización de ejercicios para adecuación de la fuerza y movilidad de la musculatura implicada en la deglución
2. Implementación de maniobras deglutorias si fuese necesario, para incrementar el nivel de seguridad en el momento de la deglución
3. Pautar las adaptaciones adecuadas de los alimentos y líquidos en cuanto a volumen y consistencia
4. Estipular pautas básicas para realizar durante los momentos de la alimentación dirigidas a la reducción de distracciones, cambios posturales, medidas preventivas o uso de cubiertos que faciliten la ingesta

Si tienes dudas de cómo se abarca un paciente con disfagia o quieres ayudar a alguien de tu entorno, te dejamos el enlace directo a nuestras publicaciones de instagram:

Disfagia 1 https://www.instagram.com/p/C68hG1Btnbv/

Disfagia 2 https://www.instagram.com/p/C68huB-tZ8x/

Corea de Huntington

La Corea de Huntington es una patología neurodegenerativa que afecta a nivel motor, cognitivo y emocional. En Nodos trabajamos desde un enfoque integral, acompañando a las personas con Huntington y sus familias en su día a día para mejorar su autonomía y calidad de vida.

¿Qué ocurre a nivel motor?
Uno de los síntomas más visibles es la distonía, una alteración del tono muscular que puede afectar a la postura corporal. Es frecuente ver cómo una persona con Huntington tiene dificultades para mantener una posición erguida al estar sentada y se escora hacia los lados. Esto junto con la corea (movimientos involuntarios), interfiere en tareas básicas como comer, vestirse o ducharse.
Los trastornos del movimiento también afectan la coordinación y el control de los brazos y manos, haciendo complicado agarrar objetos o usar cubiertos con precisión. Incluso actividades cotidianas como comer con cuchara pueden volverse un verdadero desafío.

¿Qué pasa con la parte cognitiva?
Aunque lo motor es lo más evidente, los síntomas cognitivos pueden ser igual o más limitantes. La familia suele notar los primeros cambios en la memoria, en la capacidad de atención o en la dificultad para planificar tareas. Actividades como poner la mesa o resolver un puzle requieren procesos que se ven alterados desde fases tempranas de la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas emocionales y conductuales?
La enfermedad también puede provocar apatía, irritabilidad, depresión o comportamientos impulsivos. Esto influye directamente en la vida diaria: la persona puede perder la motivación por hacer cosas o no ser capaz de adaptarse a situaciones nuevas, lo que genera frustración tanto en el paciente como en su entorno.

¿Qué papel tiene la terapia ocupacional en la Corea de Huntington?
Desde terapia ocupacional trabajamos para mantener y potenciar la independencia en las actividades del día a día: vestirse, comer, desplazarse, ducharse. Usamos estrategias adaptadas, productos de apoyo y ejercicios centrados en mejorar funciones como la coordinación, la fuerza, la atención o la memoria. https://www.instagram.com/p/DCR265UNSU5/
Nuestro objetivo es acompañar a la persona y su familia, manteniendo su funcionalidad el mayor tiempo posible y mejorando su calidad de vida. Además, intervenimos en coordinación con un equipo interdisciplinar: fisioterapeutas, logopedas y neuropsicólogos, adaptando el tratamiento a cada fase de la enfermedad.

Enfermedades neuromusculares: ¿qué pasa con la voz, la deglución y el habla?

Cuando hablamos de enfermedades neuromusculares (ENM) nos referimos a un conjunto de enfermedades neurológicas progresivas adquiridas o genéticas, mayormente de origen genético, que afectan a los nervios periféricos, la unión neuromuscular y/o los músculos.

Existe una variedad de enfermedades neuromusculares, pero podemos nombrar algunas más conocidas como Guillán Barré, Charcot, miastenia, distrofias o miopatías musculares y la ELA, entre otras.

 

La manifestación más común es la pérdida de fuerza de forma progresiva, la fatigabilidad y atrofia muscular.

Es debido a estas características comunes que entra en juego la logopedia, con la necesidad de valorar y trabajar áreas como la respiración, la voz, la alimentación (deglución de los alimentos), el habla y, como consecuencia, la comunicación.

 

1. RESPIRACIÓN

  • Dificultad: la debilidad muscular en la musculatura espiratoria e inspiratoria podría causar dificultades en ambas fases de la respiración. Esto implica disminución de la fuerza para toser debido a reducción del cierre glótico y de la presión subglótica.
  • Trabajo: necesidad de trabajar las fases de la tos, tanto la inspiración, apnea y espiración, musculatura glótica y fuerza espiratoria.
  • Objetivo: conseguir mantener la fuerza espiratoria adecuada para limpieza de vías respiratorias de cualquier residuo de alimento o secreciones.

 

2. VOZ

  • Dificultad: debilidad laríngea que provoca disminución del cierre de las cuerdas vocales
  • Trabajo: mantener la movilidad y elasticidad de la musculatura laríngea combinada con ejercicios de coordinación fonorrespiratoria
  • Objetivo: mantener el tiempo fonatorio y evitar la voz soplada debido a la reducción de la movilidad de las cuerdas vocales

 

3. DEGLUCIÓN

  • Dificultad: dependiendo de la musculatura afectada y de la debilidad, atrofia o reducción de la movilidad muscular podrán verse afectadas la fase oral o faríngea. La fase oral implica un buen funcionamiento de la lengua, masetero, velo del paladar y labios para masticar y preparar la comida para poder tragarla; en la fase faríngea debe realizarse un buen empuje del alimento con el dorso lingual, el velo del paladar ascender y demás estructuras coordinar correctamente sus movimientos.
  • Trabajo: mantenimiento de la movilidad y fuerza de la musculatura oral y faríngea, así como de la coordinación de la respiración y la deglución. Deben tenerse en cuenta movimientos compensatorios o modificaciones del alimento o de los líquidos que mejoren la seguridad de la persona para tragar.
  • Objetivo: mantenimiento de la función deglutoria y posibilidad de seguir comiendo los mismos alimentos el mayor tiempo posible.

 

4. HABLA

  • Dificultades: descoordinación de los músculos implicados en el habla, así como de la respiración, debido a alteraciones en el control neurosensorial y neuromotor de los pares craneales implicados en dichos movimientos.
  • Trabajo: trabajar la coordinación de la respiración y el habla adecuando la longitud de las palabras u oraciones o llevando a cabo otras estrategias, siempre que sea preciso, para mantener la inteligibilidad del habla. Se debe atender al aspecto más alterado según sea la velocidad del habla, la nasalidad, la coordinación con la respiración, etc.
  • Objetivo: mantener la inteligibilidad del habla el mayor tiempo posible

 

5. COMUNICACIÓN

  • Dificultades: cuando los procesos del habla se ven gravemente alterados, la inteligibilidad del habla puede disminuir hasta el punto en el que deja de ser funcional para comunicarse.
  • Trabajo: buscar una herramienta funcional de comunicación (gestual, escrita, tecnológica, etc). El uso de un sistema requiere su entrenamiento previo y el estudio del más adecuado para cada caso.
  • Objetivos: mantenimiento de la función comunicativa.

 

Como se indicaba al inicio, la diversa etiología de las enfermedades tiene como consecuencia unos signos y síntomas diferentes en cada una de las funciones nombradas, por lo que se debe prestar atención a cada una de ellas de forma individual para plantear una intervención.

Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA)

Cada 21 de junio se conmemora el Día Mundial de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una fecha clave para dar visibilidad a esta enfermedad neurodegenerativa y sensibilizar a la sociedad sobre su impacto. Desde la clínica Nodos, queremos aprovechar esta ocasión para informar sobre los signos y síntomas tempranos de la ELA, fundamentales para un diagnóstico precoz y una intervención oportuna.

¿Qué es la ELA?

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente a las neuronas motoras. Las motoneuronas son las responsables de controlar los movimientos voluntarios, como caminar, hablar, masticar o tragar. Con el tiempo, esta pérdida de función provoca una debilidad muscular generalizada, dificultando actividades cotidianas y afectando de forma significativa a la calidad de vida.

Aunque actualmente no existe cura, la neurorrehabilitación especializada puede contribuir de forma decisiva a mantener la autonomía del paciente y mejorar su bienestar y el de sus familias.

Signos y síntomas iniciales de la ELA

En las fases tempranas, los síntomas de la ELA pueden pasar desapercibidos o confundirse con otros trastornos neurológicos. Los más comunes incluyen:

  • Debilidad en manos o piernas sin causa aparente
  • Dificultad para hablar o cambios en la pronunciación
  • Problemas para tragar (disfagia)
  • Torpeza o desequilibrio al caminar
  • Calambres o espasmos musculares frecuentes

Uno de los signos iniciales menos conocidos es la disminución progresiva de la intensidad de la voz, especialmente en los casos de ELA bulbar. De hecho, esta alteración puede presentarse incluso antes de que se confirme el diagnóstico. Esta situación está relacionada con la debilidad de la musculatura laríngea y respiratoria, lo cual, a su vez, puede derivar en problemas para tragar.

¿Afecta la ELA a la memoria?

A diferencia de otras enfermedades neurodegenerativas, la ELA no afecta directamente la memoria. La mayoría de los pacientes mantiene intactas sus capacidades cognitivas. Sin embargo, en algunos casos pueden presentarse alteraciones leves del comportamiento, dificultades atencionales, problemas en la planificación o incluso cambios en la personalidad, lo que también debe ser evaluado de manera multidisciplinar.

La importancia de un enfoque integral

Ante cualquier síntoma sospechoso, es fundamental acudir a un equipo especializado. Un diagnóstico temprano permite iniciar programas personalizados de tratamiento, fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y apoyo psicológico. La rehabilitación ayuda a ralentizar el avance de la enfermedad y a mejorar la calidad de vida de los pacientes y la de sus familias.

Instagram Aquí puedes ver una publicación en nuestro Instagram sobre la Esclerosis Lateral Amiotrófica

Disfagia. Síntomas y cuidados.

¿Cómo sabemos si a nuestro familiar o a nosotros mismos nos cuesta tragar?

Podemos observar:

–  Atragantamientos durante las horas de las comidas.
– Tos, carraspeo, durante y/o después de las comidas.
– Cambios en el tono de voz después de las comidas.
– Reducción en la cantidad de alimento y, como consecuencia, alteraciones nutricionales.
– Neumonías e infecciones recurrentes.
– Babeo y dificultad para el manejo del alimento y/o de la saliva.

¿Cómo podemos ayudar desde casa?

En líneas generales, podemos prestar atención a estas recomendaciones generales, aunque se deben especificar pautas a la familia y a la persona según sus necesidades y características:

– Evitar que la persona coma sola.
– Mantener una correcta posición a la hora de la comida, priorizando la silla a la cama siempre que sea posible.
– No comer en momentos en los que la persona esté más somnolienta o cansada.
– Usar el tamaño de cubiertos recomendados en función de su valoración.
– Si la persona no es autónoma para comer, colocarnos a su altura para evitar extensión de cabeza.
– Mantener una correcta postura durante el momento de la alimentación y los siguientes 30-45 minutos aproximadamente
– No proporcionar distracciones a la hora de la comida. Estar en un ambiente cómodo y relajado.
– Realizar una correcta higiene bucal antes y después de las comidas.
– Llevar a cabo las recomendaciones de adaptación de los líquidos o sólidos, si las hay, según las recomendaciones de un logopeda, así como las técnicas compensatorias o maniobras posturales.
No es recomendado beber con pajita, siempre es mejor por cucharilla o vaso según sus características.

Adaptación de las ingestas

– Importante evitar la deshidratación, se pueden emplear:

  • Espesantes.
  • Agua gelificada.

– Para la modificación de la textura y la cantidad del alimento:

  • Espesantes naturales como gofio o alimentos que espesen de forma natural (goma guar, goma xantana, legumbres, almidón de maíz, harina de arroz, etc.)
  • Uso de cubiertos con el tamaño adecuado.
  • Uso de moldes que favorezcan el aspecto visual del alimento.
  • Proporcionar los alimentos de forma aislada, manteniendo su sabor y manteniendo sus propiedades lo máximo posible.

Para hacer un diagnóstico preciso, así como las adaptaciones pertinentes, es necesario acudir a un logopeda que identifique signos y síntomas clínicos de una posible disfagia y se confirme el diagnóstico mediante pruebas clínicas como una videofluoroscopia.

Aguas gelificadas de distintos sabores para la hidratación


Moldes para la preparación de alimentos de Smoothfood


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Día Mundial de la Motricidad Orofacial

Con motivo de la celebración del día mundial de la motricidad orofacial vamos a hablaros un poquito más sobre este concepto.

La motricidad orofacial se trata de la intervención para el buen funcionamiento de funciones como la respiración, masticación, deglución, succión y habla y la normalización y regularización de la musculatura implicada en ellas.

Las enfermedades neurodegenerativas y el daño cerebral afectan directamente e a estas funciones por parálisis de la musculatura, alteración en los pares craneales que inervan esos músculos interfiriendo en la correcta coordinación del movimiento y tono o también por degeneración de esos nervios.

Estas no son las únicas causas, ya que las alteraciones en el desarrollo y la estructura orofacial con un mal crecimiento craneofacial y mandibular también pueden influir directamente a dichas funciones.

Por lo tanto, la motricidad orofacial actúa en todos los rangos de edad, desde la primera infancia hasta la vejez.

Primera infancia
– Si tu hijo tiene dificultades en la succión y amamantamiento.
– Si tu hijo está desarrollando la cavidad oral de forma incorrecta por un mal posicionamiento de la lengua o respiración oral.
– Si tu hijo tiene un babeo constante.
– Si tu hijo no consigue producir correctamente los sonidos del habla.
– Si tu hijo no introduce nuevos alimentos por dificultades en su masticación y deglución.

Edad adulta
– Si constantemente notas dolor en la mandíbula y crujidos al abrir y cerrar (comer ciertos alimentos, bostezar, etc.)
– Si tienes bruxismo tanto de día como de noche y notas dolor o tensión.
– Si usas ortodoncia y necesitas reeducar la posición de la lengua a la hora de tragar los alimentos.

Vejez
– Si tienes dificultades para manejar la comida en la boca y/o tragarla de forma segura.
– Si notas debilidad en la musculatura implicada en la deglución de los alimentos.
– Si tienes dificultad para masticar los alimentos.

Alteraciones asociadas
– Si has sufrido un daño cerebral o existe una enfermedad neurodegenerativa que haya causado una hemiplejia y debilidad en la musculatura implicada en el habla.
– Si has sufrido un daño cerebral o existe una enfermedad neurodegenerativa que afecte directamente a la hora de tragar los alimentos y a manejarlos en la boca.
– Si has sufrido un daño cerebral o existe una enfermedad neurodegenerativa que afecte directamente a la musculatura implicada en la voz.
– Si has sufrido un daño cerebral o existe una enfermedad neurodegenerativa que afecte directamente a la coordinación de la respiración y, como consecuencia a la deglución, habla y voz.

En estos casos siempre es imprescindible consultar con el profesional adecuado para realizar una correcta valoración y la intervención ajustada a cada persona.

Material para trabajar motricidad orofacial.

Trabajo de sobrearticulación para la intervención en el habla.

Trabajo de la musculatura suprahioidea implicada en la deglución y habla.


Aquí nuestra publicación en Instagram sobre la motricidad orofacial.

Sistemas aumentativos y alternativos de comunicación

La comunicación es una de las principales funciones que se desarrolla desde el nacimiento y que permite a la persona comprender y expresar lo que necesita en cada momento. Son varias las situaciones que pueden provocar un daño en esta función. Entre ellas, se encuentran las enfermedades neurodegenerativas, un daño cerebral adquirido a causa de un ACV, traumatismo craneoencefálico o tumores cerebrales.

En este caso, vamos a hablar de la ELA, una enfermedad neurodegenerativa que limita la comunicación de la persona a la que se le diagnostica por diferentes circunstancias. Como consecuencia de la degeneración progresiva de las neuronas motoras de la corteza cerebral, tronco del encéfalo y médula espinal, se observa una alteración de la movilidad y ejecución de los movimientos de los músculos orofaciales, repercutiendo directamente en la comunicación y en el habla.

En los casos donde se produce una imposibilidad total para la producción del habla se denomina como anartria, ya que nos encontramos a una lesión central del sistema motor, implicando directamente a la musculatura que interviene en el habla.

La intervención en estos casos, se enfoca principalmente a resolver las barreras de comunicación de la persona brindando sistemas aumentativos o alternativos de comunicación en función de sus características.

En el proceso de implementación de un SAAC es muy importante valorar correctamente a la persona en todas las áreas y sus necesidades para conseguir un correcto sistema que se adecúe a ella.

Para ello, se elabora una valoración de la comunicación para llevar a cabo la toma de decisión en cuanto al mejor sistema a emplear. En ella se engloban aspectos como la valoración del área perceptiva, para ver si hay alteraciones auditivas o visuales que limiten el uso de algún SAAC; valoración del desarrollo cognitivo y social, para ajustar correctamente un futuro sistema de comunicación a sus capacidades, así como sus necesidades comunicativas en diferentes entornos familiares, sociales y lugares frecuentes y la exploración del área motora y manipulativa, para observar sus capacidades motoras generales, tanto de motricidad fina como gruesa, reflejos y nivel de autonomía en el movimiento.

De forma específica atenderemos a:

  • Estado general: déficit cognitivo, nivel atencional, memoria, conducta, seguimiento visual y SAAC utilizados con anterioridad.
  • Aspectos motores: silla de ruedas, control del cuello, valoración de miembros superiores e inferiores y desplazamientos.
  • Aspectos sensoriales: audición y visión.
  • Aspectos lingüísticos: comprensión oral, escrita, lectura y escritura.
  • Expresión oral: comunica de alguna manera, transmite información, realiza preguntas y articulación.
  • Métodos que emplea para comunicarse: expresión facial, mirada, gestos, vocalizaciones y otros.
  • Funcionalidad de la comunicación: con quién se comunica, cuando, ayudas que se le prestan y velocidad de la comunicación.
  • Aspectos tecnológicos: acceso informático, aplicaciones de uso habitual, ayudas técnicas y uso de aparatos electrónicos.
  • Aspectos sociales: conducta, aficiones, motivación para la implementación de un SAAC, opinión de la familia para su uso y situación económica.

Posteriormente a haber recogido toda la información, se valora qué sistema se adecúa más a la persona y se inicia su implementación.

En los casos en los que la movilidad y control de los miembros superiores es correcta, existen soportes gratuitos en los que se puede elaborar de forma sencilla un sistema de comunicación con diferentes tableros según las necesidades. Se emplean tanto imágenes, como palabra oral y escrita, pudiendo adaptarlo a cada persona.

En especial, nombramos a Asterics Grid, que permite crear los paneles necesarios, enlazarlos entre ellos y usar fotos reales. Además existe la posibilidad de asociar otras aplicaciones como Youtube para ver vídeos o escuchar música dentro del propio comunicador.

En cuanto a los no gratuitos está Grid 3. Se trata de una herramienta muy completa que permite funciones como usar el correo, Skype, uso de internet etc. dentro del propio comunicador.

El asistente de comunicación es otra aplicación que permite la comunicación únicamente con palabra escrita y con la opción de lectura en voz alta.

En fases más avanzadas de la enfermedad puede ser necesario el uso del Iris bond, otra herramienta empleada para la comunicación. Solo se necesita el movimiento ocular para la selección de las palabras en el tablero de comunicación, empleándose en casos donde la movilidad de los miembros superiores está comprometida. 


Hablamos de los SAAC también en nuestras redes sociales:

https://www.instagram.com/p/C2efrl_ty5M/

El papel del logopeda en pacientes con afasia

La afasia es un trastorno de la comunicación que cursa con una pérdida o alteración del lenguaje como consecuencia de una lesión cerebral (ACV, traumatismos, tumores, etc.)

La afasia puede afectar a la:

      • Expresión
      • Comprensión
      • Lectura
      • Escritura

Existen tantas afasias como personas, es decir, no se tienen que presentar todos los síntomas que se describen. La gravedad de los problemas de comunicación depende de la extensión y ubicación del daño cerebral. Por ello, los perfiles afásicos son heterogéneos y los síntomas pueden variar desde dificultades puntuales de acceso al léxico hasta la pérdida total de comunicación verbal.

De esta manera, la afasia puede provocar dificultades importantes desde el punto de vista social, personal y económico, ya que la comunicación es fundamental para tener una buena calidad de vida.

Los estudios sobre la recuperación de las afasias han determinado que las mejoras más importantes se producen en los primeros dos o tres meses, alcanzando los mejores resultados tras el año de intervención. Por ello, es importante fomentar la importancia de una intervención temprana, para así tener los mejores resultados y un mejor pronóstico.

Gracias a la logopedia los pacientes con afasia pueden mejorar las funciones comunicativas que le permiten tener una mejor calidad de vida. Una correcta estimulación del lenguaje promueve la recuperación, regeneración o reducción del deterioro de las áreas afectadas a nivel cerebral. El logopeda debe elaborar un programa de diagnóstico efectivo, para lo que es importante realizar una evaluación en profundidad en la que se valoran todos los componentes de la comunicación que están alterados.

En nuestra clínica utilizamos la batería Beta, esta permite explorar todos los procesos que intervienen en el lenguaje en todas sus modalidades, tanto oral como escrita y en compresión como en producción oral.

Una vez realizada la evaluación, se lleva a cabo un proceso de intervención flexible y centrado en las necesidades de la vida diaria, teniendo en cuenta las motivaciones e intereses de cada paciente.

A continuación, se inicia la rehabilitación, con dos objetivos: proporcionar medios para comunicarse más eficazmente y conseguir la máxima recuperación posible de las capacidades lingüísticas.

Por ello, en la intervención tenemos en cuenta las características propias del día a día de cada paciente, para así adquirir habilidades comunicativas prácticas que mejoren su calidad de vida.

Por último, otro componente fundamental a tener en cuenta en la intervención es la familia. Lo que significa, escucharla, incluirla y capacitarla a lo largo de todo el proceso. La participación de la familia puede incrementar notablemente los resultados de la rehabilitación. Se dan pautas y estrategias para que puedan realizar una estimulación ambiental del lenguaje y colaborar en el trabajo diario necesario para optimizar la recuperación.