Enfermedad de Parkinson

¿Qué es la enfermedad de Parkinson?

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo (1,2). Es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente tras la enfermedad de Alzheimer (3). Se caracteriza por síntomas motores clásicos como la bradicinesia, el temblor en reposo, la rigidez muscular, las alteraciones posturales y de la marcha, dificultad para iniciar el movimiento y el congelamiento o “freezing”. También implica alteraciones no motoras, en particular, el deterioro cognitivo es común y puede aparecer en cualquier etapa de la enfermedad. Además, los síntomas emocionales son frecuentes: presentan depresión, ansiedad y apatía (1,2).

 

¿Qué pasa con el aspecto físico y motor?

  • Bradicinesia: a las personas con parkinson les cuesta iniciar cualquier movimiento, desarrollan pasos cortos y arrastrados, con disminución del balanceo de brazos y frecuente congelamiento “freezing” de la marcha.
  • Cambios posturales: postura adelantada, pies juntos, rodillas flexionadas con inestabilidad postural que incrementa riesgo de caídas.
  • Temblor y rigidez: son los síntomas que más llaman la atención y son los más visuales. El temblor involuntario (generalmente en reposo) y la rigidez (espasticidad muscular).

En conjunto, existe una gran diferencia entre lo que el mundo ve y lo que realmente limita a la persona con enfermedad de Parkinson: la combinación de bradicinesia, rigidez e inestabilidad postural que reduce la movilidad, la independencia y la participación social. (1,2)

 

¿Qué papel tiene la neurorrehabilitación en el Parkinson?

Dada la complejidad de la enfermedad de Parkinson es importante un abordaje especializado que tenga en cuenta que la lesión parte de una estructura cerebral que da síntomas en la periferia. El objetivo del fisioterapeuta en neurorrehabilitación con pacientes con la enfermedad de Parkinson es mejorar el movimiento, la postura y mejorar la calidad de vida.
Las dificultades en el movimiento asociadas a la enfermedad de Parkinson incluyen el bloqueo (freezing) o la bradicinesia.

Desde la fisioterapia utilizamos estrategias específicas para abordar estas dificultades como estímulos auditivos mediante metrónomo o ritmo, esto activará automatismos a nivel cerebral que nos ayudarán a que la persona regule el tiempo y la amplitud de sus pasos. Como hemos dicho anteriormente, el Parkinson engloba dificultades cognitivas que nos van a afectar a la planificación del movimiento, esto se va a mostrar en dificultades para iniciar, mantener o encadenar tareas motoras.

Asimismo, no ordenar correctamente los movimientos puede desencadenar pérdidas de equilibrio al pasar de una posición a otra de forma ineficiente, por ejemplo desequilibrándose al girar o al levantar un pie. Para facilitar que el movimiento se produzca de forma más fluida y ordenada podemos dar estímulos sensoriales a través de información visual, táctil y propioceptiva durante el movimiento, así como emplear patrones de movimiento reconocibles o automatismos que aporten más fluidez al movimiento, como por ejemplo movimientos relacionados con actividades de la vida diaria.

En cuanto al tratamiento enfocado a las alteraciones posturales resulta prioritario el mantenimiento de rangos articulares, que en muchas ocasiones se ven afectados por la rigidez, especialmente los de aquellas articulaciones que se relacionan estrechamente con el funcionamiento de la caja torácica, que por un lado provocarán una pérdida de posicionamiento y por otro perjudicarán un buen funcionamiento de los volúmenes pulmonares y el diafragma. Por tanto debemos mantener buen movimiento vertebral a nivel torácico, buena alineación escapular y buen rango de hombro.

De forma secundaria debemos vigilar también el posicionamiento a nivel cervical y su movilidad. En cuanto a miembros inferiores es manifiesta una tendencia al flexo de rodilla, pies juntos con pérdida de movilidad intrínseca y pelvis fijada en anteversión, buscaremos una intervención centrada en el mantenimiento del rango articular y trabajo propioceptivo buscando un patrón extensor empleando por ejemplo mucho ejercicio en puntillas o apoyos monopodales. Sin dejar de lado ejercicios enfocados a la zona lumbopélvica y al mantenimiento de su movilidad. Cuando hablamos de movimiento no podemos olvidarnos hablar de la función más codiciada, la marcha.

En la enfermedad de Parkinson nos vamos a encontrar una marcha con los pasos muy juntos, cortos, casi como arrastrando los pies e incluso puede que la persona tenga tendencia a cruzar un pie por delante del otro.  La intervención de fisioterapia debe centrarse en buscar patrones contrarios a la tendencia, teniendo en cuenta de nuevo que tratamos una enfermedad que tiene su origen a nivel cerebral y hacia él debemos encaminar nuestros estímulos. La marcha es una función puramente automática (no pensada) y como eso debemos de tratarla, buscando automatismos a través del trabajo con diferentes ritmos y cadencias.

Hemos citado anteriormente la tendencia de esta enfermedad a un patrón restrictivo a nivel de la caja torácica y respiratorio, por tanto es especialmente importante el ejercicio aeróbico (4). La enfermedad de Parkinson se asocia también con pérdida de fibras musculares por ello es beneficioso el trabajo de fuerza. Además, la fuerza es la capacidad física básica que nos permite generar tensión y producir o mantener un movimiento o postura (4,5,6).

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Kalia L V., Lang AE. Parkinson’s disease. The Lancet [Internet]. 2015 Aug 29 [cited 2025 Nov 15];386(9996):896–912. Available from: https://www.thelancet.com/action/showFullText?pii=S0140673614613933Tolosa E, Garrido A, Scholz SW, Poewe W. Challenges in the diagnosis of Parkinson’s disease. Lancet Neurol [Internet]. 2021 May 1 [cited 2025 Nov 15];20(5):385. Available from: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8185633/
Estadísticas | Parkinson’s Foundation [Internet]. [cited 2025 Nov 15]. Available from: https://www.parkinson.org/espanol/entendiendo-parkinson/estadisticas
Ernst M, Folkerts AK, Gollan R, Lieker E, Caro-Valenzuela J, Adams A, et al. Physical exercise for people with Parkinson’s disease: a systematic review and network meta‐analysis. Cochrane Database Syst Rev [Internet]. 2023 Jan 5 [cited 2025 Nov 16];2023(1):CD013856. Available from: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9815433/
Behringer M, Heede A Vom, Matthews M, Mester J. Effects of strength training on motor performance skills in children and adolescents: a meta-analysis. Pediatr Exerc Sci [Internet]. 2011 [cited 2025 Nov 16];23(2):186–206. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21633132/
Suchomel TJ, Nimphius S, Stone MH. The Importance of Muscular Strength in Athletic Performance. Sports Med [Internet]. 2016 Oct 1 [cited 2025 Nov 16];46(10):1419–49. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26838985/

Ictus – Síndrome del empujador

El síndrome del empujador (pusher syndrome) puede aparecer tras el daño cerebral, como un ictus, y se caracteriza por la alteración en la percepción del equilibrio y el control postural.

Se trata de una condición neurológica en la que la persona empuja activamente con su lado no afectado hacia el lado afectado, lo que desestabiliza su postura. A menudo, se presenta junto con hemiparesia (debilidad de un lado del cuerpo) y falta de conciencia del riesgo de caída.
Esta combinación aumenta considerablemente el peligro de caídas durante las actividades cotidianas como las transferencias al inodoro, a la ducha, a la cama, entre otras.

¿Qué podemos trabajar en las sesiones de rehabilitación?
El síndrome del empujador requiere un abordaje terapéutico integral y personalizado. Desde nuestro equipo, trabajamos de forma coordinada para mejorar el control postural, la conciencia corporal y la seguridad en el día a día.

✅ Transferencia segura: Iniciamos la sesión con la transferencia desde la silla de ruedas hacia la camilla, siempre hacia el lado sano, para reducir el riesgo de caída.
✅ Estimulación sensorial bilateral: Utilizamos herramientas como un vibrador manual para ofrecer estímulos sensoriales en ambos brazos. Esto ayuda a mejorar la conciencia corporal y la conexión entre ambos lados del cuerpo.
✅ Orientación espacial: Trabajamos con la paciente y la familia estrategias para mejorar la percepción del espacio. Por ejemplo:
Sentarse en el comedor o ver la televisión con los estímulos situados a su lado parético.
Que los familiares se ubiquen en su lado afectado durante las actividades diarias.
✅ Bipedestación funcional: Es clave no luchar contra el empuje, sino ofrecer referencias y apoyo en el lado no afecto. Una vez de pie, ayudamos a enderezar el tronco y a fomentar el apoyo progresivo sobre la pierna más afectada, ya que, los pacientes con esta condición evitan la carga sobre ella.

¿Por qué es importante el trabajo con la familia?
En casa pueden aplicarse muchas de estas estrategias para reforzar lo trabajado en terapia. Por eso, el acompañamiento familiar es esencial para que la persona gane seguridad, reduzca el riesgo de caídas y recupere la autonomía.

 

Si tienes dudas de cómo trabajamos con un paciente con síndrome del empujador o quieres ayudar a alguien de tu entorno, te dejamos el enlace directo a nuestras publicaciones de Instagram:

https://www.instagram.com/p/C9iOWwQNxTa/ 

Corea de Huntington

La Corea de Huntington es una patología neurodegenerativa que afecta a nivel motor, cognitivo y emocional. En Nodos trabajamos desde un enfoque integral, acompañando a las personas con Huntington y sus familias en su día a día para mejorar su autonomía y calidad de vida.

¿Qué ocurre a nivel motor?
Uno de los síntomas más visibles es la distonía, una alteración del tono muscular que puede afectar a la postura corporal. Es frecuente ver cómo una persona con Huntington tiene dificultades para mantener una posición erguida al estar sentada y se escora hacia los lados. Esto junto con la corea (movimientos involuntarios), interfiere en tareas básicas como comer, vestirse o ducharse.
Los trastornos del movimiento también afectan la coordinación y el control de los brazos y manos, haciendo complicado agarrar objetos o usar cubiertos con precisión. Incluso actividades cotidianas como comer con cuchara pueden volverse un verdadero desafío.

¿Qué pasa con la parte cognitiva?
Aunque lo motor es lo más evidente, los síntomas cognitivos pueden ser igual o más limitantes. La familia suele notar los primeros cambios en la memoria, en la capacidad de atención o en la dificultad para planificar tareas. Actividades como poner la mesa o resolver un puzle requieren procesos que se ven alterados desde fases tempranas de la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas emocionales y conductuales?
La enfermedad también puede provocar apatía, irritabilidad, depresión o comportamientos impulsivos. Esto influye directamente en la vida diaria: la persona puede perder la motivación por hacer cosas o no ser capaz de adaptarse a situaciones nuevas, lo que genera frustración tanto en el paciente como en su entorno.

¿Qué papel tiene la terapia ocupacional en la Corea de Huntington?
Desde terapia ocupacional trabajamos para mantener y potenciar la independencia en las actividades del día a día: vestirse, comer, desplazarse, ducharse. Usamos estrategias adaptadas, productos de apoyo y ejercicios centrados en mejorar funciones como la coordinación, la fuerza, la atención o la memoria. https://www.instagram.com/p/DCR265UNSU5/
Nuestro objetivo es acompañar a la persona y su familia, manteniendo su funcionalidad el mayor tiempo posible y mejorando su calidad de vida. Además, intervenimos en coordinación con un equipo interdisciplinar: fisioterapeutas, logopedas y neuropsicólogos, adaptando el tratamiento a cada fase de la enfermedad.

Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA)

Cada 21 de junio se conmemora el Día Mundial de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una fecha clave para dar visibilidad a esta enfermedad neurodegenerativa y sensibilizar a la sociedad sobre su impacto. Desde la clínica Nodos, queremos aprovechar esta ocasión para informar sobre los signos y síntomas tempranos de la ELA, fundamentales para un diagnóstico precoz y una intervención oportuna.

¿Qué es la ELA?

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente a las neuronas motoras. Las motoneuronas son las responsables de controlar los movimientos voluntarios, como caminar, hablar, masticar o tragar. Con el tiempo, esta pérdida de función provoca una debilidad muscular generalizada, dificultando actividades cotidianas y afectando de forma significativa a la calidad de vida.

Aunque actualmente no existe cura, la neurorrehabilitación especializada puede contribuir de forma decisiva a mantener la autonomía del paciente y mejorar su bienestar y el de sus familias.

Signos y síntomas iniciales de la ELA

En las fases tempranas, los síntomas de la ELA pueden pasar desapercibidos o confundirse con otros trastornos neurológicos. Los más comunes incluyen:

  • Debilidad en manos o piernas sin causa aparente
  • Dificultad para hablar o cambios en la pronunciación
  • Problemas para tragar (disfagia)
  • Torpeza o desequilibrio al caminar
  • Calambres o espasmos musculares frecuentes

Uno de los signos iniciales menos conocidos es la disminución progresiva de la intensidad de la voz, especialmente en los casos de ELA bulbar. De hecho, esta alteración puede presentarse incluso antes de que se confirme el diagnóstico. Esta situación está relacionada con la debilidad de la musculatura laríngea y respiratoria, lo cual, a su vez, puede derivar en problemas para tragar.

¿Afecta la ELA a la memoria?

A diferencia de otras enfermedades neurodegenerativas, la ELA no afecta directamente la memoria. La mayoría de los pacientes mantiene intactas sus capacidades cognitivas. Sin embargo, en algunos casos pueden presentarse alteraciones leves del comportamiento, dificultades atencionales, problemas en la planificación o incluso cambios en la personalidad, lo que también debe ser evaluado de manera multidisciplinar.

La importancia de un enfoque integral

Ante cualquier síntoma sospechoso, es fundamental acudir a un equipo especializado. Un diagnóstico temprano permite iniciar programas personalizados de tratamiento, fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y apoyo psicológico. La rehabilitación ayuda a ralentizar el avance de la enfermedad y a mejorar la calidad de vida de los pacientes y la de sus familias.

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Caso clínico, ictus con afectación de ganglios basales

HISTORIA CLÍNICA

A continuación vamos a presentar el caso clínico de un varón de 63 años, taxista, fumador y bebedor moderado. En noviembre del 2019 sufrió un hematoma en ganglios basales de origen HTA.


Ganglios basales (GB)

En primer lugar, debemos entender cuál es la función de los GB. Estos se encargan de la integración de las señales sensoriales, motoras, asociativas, límbicas para producir comportamiento acorde con el contexto.

El daño de los GB puede causar problemas en el movimiento y la postura de la persona.

En este caso clínico observamos síntomas que se relacionan con la alteración de diferentes vías y bucles motores.

    • La bradiquinesia son movimientos más lentos, consecuencia de la excesiva inhibición GABA del bucle talámico-cortical motor.
    • La distonía se caracteriza por contracciones musculares involuntarias, asociadas a la activación inapropiada del bucle talámico motor.
    • El retraso en el inicio de la marcha e hipertonía se producen tras la alteración del bucle subcortical.

Análisis del movimiento y la sensación en el hemicuerpo afecto

El usuario no realiza movimiento selectivo de las articulaciones de su lado derecho, ni tan siquiera, de ninguna de las extremidades del hemicuerpo. Por ejemplo, cuando solicitamos que mueva la mano derecha, para agarrar una botella, también se activa su pie derecho, sin conciencia de este movimiento ni capacidad de control sobre él. Cabe destacar que esta circunstancia también sucedía a la inversa, si pedíamos movimiento en el pie afecto, la mano tendía a una posición de garra.

Del mismo modo ocurría con los estímulos sensoriales, ya que, activaban mano y pie al mismo tiempo. El usuario no era capaz de mantener la mano en posición estática mientras le aplicaban estímulos en el pie derecho. Sin importar que estos fuesen superficiales, como el algodón o profundos como la vibración. Asimismo, al estimular la extremidad superior derecha el usuario movía el pie de manera inconsciente. Tras estas apreciaciones consideramos imprescindible hacer un abordaje conjunto sobre la conciencia del movimiento y la percepción de la información somatosensorial.

Con estos objetivos se planteó una sesión conjunta de terapia ocupacional y fisioterapia, que tuvo la siguiente estructura:

    • 1ª parte: Estimulación sensorial de los pies:

Se aplicaron diferentes estímulos; vibración, dolor y temperatura, desde la planta, dorso y dedos de ambos pies. El usuario debía prestar atención a la sensación de los pies, al mismo tiempo que mantenía la extremidad superior derecha estática sobre la mesa. Evitando como se mencionó anteriormente el cierre de la mano.

    • 2ª parte: Estimulación sensorial del miembro superior a través de la terapia en espejo:

Para empezar, el usuario colocó el brazo afecto tras el espejo. Durante la actividad debía prestar atención al reflejo que veía en el cristal. En este caso solo tenía que sujetar el aparato vibrador con ambas manos, mientras prestaba atención al espejo y a la información sensorial recibida.

    • 3ª parte: Actividad funcional con uso forzado del hemicuerpo afecto:

Para finalizar la sesión, con el fin de integrar lo trabajado en los puntos anteriores se propuso trasplantar un cactus. Para ello tuvo que mantener una postura erguida, con carga en la pierna derecha y descarga de la izquierda sobre un escalón. Al mismo tiempo le pedíamos función al brazo derecho sobre una superficie elevada.

BIBLIOGRAFÍA: 

Takakusaki K, Saitoh K, Harada H, Kashiwayanagi M. Role of basal ganglia-brainsterm pathway in the control of motor behaviors. Neurosci Res. 2004 Oct; 50(2):137-51

Wichmann&DeLong 2013. The Basal Ganglia. In: Kandel ER, Schwarth JH, Jessel TM, Siegelbaum SA, Hudspeth AJ. Principles of neural science. 5th edition. McGraw-Hill Medical; 2013:982-98

Moseley, G. Lorimer, Butler, David S., Beames, Tim B. The Greaded Motor Imagery Handbook. Australia: Noigroup publications: 2019

La imaginería motora como terapia del movimiento

La imaginería motora consiste en el pensamiento del movimiento sin llegar realmente a realizarlo. Dejamos de lado la acción local del movimiento para centrarnos en como sucede ese movimiento en nuestro cerebro.

Lo increíble, y a la vez decepcionante, del cerebro es que al imaginarnos que una cosa está sucediendo se generan cambios neuroplásticos. Del mismo modo que si nos sucediese en realidad, pero con menor intensidad. 

Los gestos motores están definidos en nuestro cerebro a través de la activación de redes neuronales concretas, rutas que llevan alguna parte de nuestro cuerpo desde un punto A a un punto B. Por lo general, estas rutas son bastante eficientes, elegimos la ruta más corta y la que menos energía consume, como cuando nuestro teléfono móvil calcula la ruta más eficiente para llegar a cierto lugar. Si ese movimiento, además, es un gesto que hemos perfeccionado mucho, como por ejemplo un tenista su golpe de raqueta, el movimiento será todavía más eficiente. Habrá diseñado en el cerebro una ruta de redes neuronales que consiguen un movimiento perfecto.

Este es el motivo por el que durante las terapias acostumbramos a buscar movimientos y actividades funcionales, reconocibles para nuestras redes neuronales que han diseñado automatismos para ciertos movimientos. Después de esta activación buscaremos otros parámetros como la repetición o la intensidad, pero eso viene después.

Por tanto, a través de la imaginería motora trabajamos esa activación de redes neuronales que se produce cuando observamos a otra persona haciendo el movimiento, o cuando nos imaginamos a nosotros mismos realizándolo, exactamente las mismas que cuando lo hacemos.

La terapia consta de varias fases; discriminación lateral, imaginería motora y terapia en espejo. En primer lugar llevamos a cabo la discriminación lateral. Consiste en distinguir si una serie de fotografías de partes corporales corresponden al lado derecho del cuerpo o al lado izquierdo.

Esta tarea implica, ver la imagen, orientarla en el espacio y comparar si se parece a mi lado derecho o izquierdo del cuerpo. Por el camino hemos realizado un trabajo de esquema corporal importante. Además de haber tenido que imaginar la posición en nuestro cuerpo para determinar a qué lado corresponde. Finalmente, hay que emitir un veredicto que supone un trabajo importante de inhibición.

¿Cuántos de nuestros pacientes tienen en el movimiento una falta de inhibición?

Síntomas como el temblor o la espasticidad podrían ser una prueba de ello.

La segunda fase de la terapia corresponde a la imaginería motora de la que ya hemos hablado. En Nodos la aplicamos en numerosas ocasiones a través de la realidad virtual. Sobre todo en aquellos pacientes que les resulta más compleja la compresión de la tarea. Las posibilidades son infinitas, avanzando desde movimientos sencillos a otros más complejos y eficientes, prestando atención a que sean significativos para la persona.

Finalmente, tras activar las redes neuronales con los pasos anteriores utilizamos la terapia en espejo para “engañar” al cerebro. Consiste en posicionar la parte del cuerpo más afecta tras el cristal mientras vemos la contralateral reflejada en el espejo. Solicitamos al paciente que haga un movimiento con la extremidad sana y mire con atención al reflejo. De este modo simulamos que ambos lados se mueven bien y enviamos esta información al cerebro.